Por fin tengo un rato para contaros la historia de mi intercambio con Rocío Gil. Ahí va.
Como ya os ha contado Rocío, nos conocemos desde hace más de 30 años. Para mí era "la hermana de Tere Gil", una niña de piel blanca y tan rubia que parecía extranjera. Como me mudé de ciudad, nos perdimos la pista hasta que, hablando con su hermana y contándole mis aventuras con MLCM me dijo: Rocío también hace muchas cositas, pásate por su blog Unas Gotas de Rocío".
Así lo hice, e inmediatamente me convertí en seguidora. Todo me gustaba: sus diademas, las fundas para libros y gafas, el patchwork, los bordados... Y por supuesto, las fotos tan espectaculares de todas sus creaciones.
Fuimos escribiéndonos, siguiendo nuestros avances, intercambiando ideas y técnicas, quedando para no vernos... así todo un año.
Como soy muy antojadiza, cuando vi el canje que había hecho con otra artesana, le propuse hacer algo nosotras también. Quedamos para después de Navidad, y entonces nos pusimos manos a la obra.
Yo le pedí una cajita para ordenar mis hilos, aquí os la enseño.
Y ella, una mochila para ir de picnic , que completara su magnífica cesta. Esta mochila es especial, pues lleva una parte de muchas personas queridas:
Buscando entre mis telas, escogí esta tan bonita que me regaló May Vilas, ya que al ser plastificada me pareció perfecta.
Para las tirantas regulables, la misma idea que en mis mochilitas para bebés, de modo que sea cómoda de llevar y no se clave cuando esté llena.
La tela para las letras la decidió mi hija Carmen, porque yo estaba indecisa entre unas cuantas.
Y el tipo de cierre me lo inspiró Sonsoles, al consultarme sobre las bolsas paneras para los carros de bebé.
El intercambio lo hicimos en la Mercería ZigZag, de Lepe, con nuestra amiga Susana. Y como se nos hizo corto, hemos prometido repetir con otra reunión.
¡Ah! No podía faltar una foto de mi rinconcito, con mis hilos ya ordenados.






